Faltacidad – la felicidad y el deseo y el amor.
Hay conceptos universales que traen consigo referencias generales sobre lo que significa, sin embargo, la interpretación de ello puede ser tan distinta una de la otra, puede haber tantas definiciones como personas en el mundo. Al inicio de este libro te hablé de “prosa”, la abordé desde la criba, la reflexión necesaria para poder interiorizar y expresar todo aquello que pensamos y sentimos, sin embargo, esto último, “sentir”, traducirlo en palabras es bastante complejo, pues muchas veces las palabras no alcanzan para transmitir, incluso para expresar a nosotros mismos, aquello que estamos sintiendo.


Hay conceptos universales que traen consigo referencias generales sobre lo que significa, sin embargo, la interpretación de ello puede ser tan distinta una de la otra, puede haber tantas definiciones como personas en el mundo. Al inicio de este libro te hablé de “prosa”, la abordé desde la criba, la reflexión necesaria para poder interiorizar y expresar todo aquello que pensamos y sentimos, sin embargo, esto último, “sentir”, traducirlo en palabras es bastante complejo, pues muchas veces las palabras no alcanzan para transmitir, incluso para expresar a nosotros mismos, aquello que estamos sintiendo.
Hoy quiero invitarte a que reflexionemos juntos sobre tres conceptos que son parte de la vida misma, comencemos con uno de los más perseguidos . . . la felicidad. Pero y ¿Qué es la felicidad? ¿Es una emoción, un sentimiento, un estado, o Que es?. Es muy común confundir felicidad con placer o alegría, y lo llenamos de tonalidades dopaminergicas que abonan a un estado de excitación placentera, cuestión que nos lleva irremediablemente a sentirnos bien, es decir es agradable esa sensación.
Por otro lado, el Deseo, como esa fuerza que nos mueve a perseguir sueños, personas, situaciones o incluso estados mentales. Se dice que se deseó lo que se ve, pero ¿y los ciegos, no tienen deseos? Es frecuente confundir deseo con amor, para efectos de separar estas dos ideas que colindan también será prudente preguntarnos . . ¿Qué es el amor?
El amor, hay tantas definiciones como sueños en el mundo, algunas van de lo más académico hasta el pensamiento mágico, pasando por la ilusión y la tragedia.
La felicidad.
Plantearemos esta cuestión revisando las posturas filosóficas de; el budismo, los estoicos, el movimiento woke, y finalmente quiero recargarme en el libro escrito por el psicólogo Argentino Gabriel Rolón, del cual respeto mucho su trabajo y me sumo a su mirada sobre la felicidad.
Para los Estoicos la felicidad no radicaba en el placer pasajero ni la acumulación de bienes, para ellos la felicidad se centraba en la razón, la sabiduría y la virtud. Esto quería decir que para ellos experimentar la felicidad en lo que ellos llamaban Ataraxia, es decir tener tranquilidad mental. Para lograr esto su propuesta era dejar de desear que el mundo (la vida) cambie como nos gustaría que fuera, en lugar de eso es asumir la responsabilidad exclusiva de nuestras propias reacciones y juicios ante la adversidad. Todo lo anterior se centraba en comprender que cosas están en nuestro poder (creencias, voluntad, acciones) y cuáles no (la riqueza, la salud, la opinión ajena, etc).
Por otro lado, el Budismo, concibe la felicidad como algo parecido a la propuesta delos esticos, pues al igual que los estoicos, no ven a la felicidad como una exaltación emocional momentánea, sino como un estado de ecuanimidad y bienestar profundo, el llamado Nirvana, en esta mirada la premisa fundamental es que el sufrimiento y la insatisfacción nacen de la ignorancia y el deseo ansioso, o bien de apego hacia las cosas, situaciones o relación naturalmente impermanentes. Para ser feliz, según el budismo hay que transformar la mente mediante meditación, conducta ética, y la comprensión compasiva. La el budismo la felicidad genuina surge cuando se suelta la ilusión de control, por ende se deja de depender de las situaciones externas para poder experimentar la paz, que ya se ha cultivado interiormente.
Desde la mirada WOKE la felicidad no puede conseguirse de manera aislada, hedonista o individualista, para ellos el bienestar personal esta estrechamente ligado equidad y el desmantelamiento de sistemas opresivos. Bajo esta mirada la verdadera felicidad requiere empatía, la validación de la diversidad identitaria y la construcción de comunidades seguras, donde los individuos puedan expresarse sin miedo a la censura o el rechazo. Se argumenta que no puede existir paz interior completa si el sistema en que se habita sigue marginando sectores.
La felicidad según Gabriel Rolón intenta desmitificar el concepto tradicional occidental para ofrecer una versión psicoanalítica más aterrizada. El sostiene que regularmente cuando pensamos en felicidad suponemos al mismo tiempo la idea de estar completos, y no es así. Felicidad y completud NO van de la mano pues el dolor y la usencia son inherentes a la condición humana.
Para Rolón, la felicidad es un estado transitorio y fluido, que paradójicamente se vive más profundamente cuando no se trata de retenerla de manera forzada. Por otro lado, también Rolón pone de manifiesto que es peligroso idealizar la felicidad teniendo un optimismo toxico y esperanzas engañosas para el es preferible una tristeza verdadera a una felicidad tramposa.
Por último Rolón invita a aceptar el vacío que nos recorre durante toda la vida, pues sostiene que nadie puede ser feliz si convive con decisiones vitales insostenibles o sí utiliza a otras personas únicamente para llenar huecos emocionales propios. Para Rolón toda felicidad posible siempre, por definición, una felicidad es imperfecta.
Es mi intención contrastar estas 4 posturas para poder acercarnos al conocimiento sobre la felicidad, podemos ver que hay semejanzas entre el budismo y el estoicismo, ambos se central en el individuo y el abandonar la ilusión de controlar no ajeno a él. Por otro lado, y en contraste estas dos filosofías con el movimiento WOKE, que busca que cambiar el mundo, convertirlo en un mundo ideal, es decir pone la felicidad en manos de los colectivos. También hay un contraste entre estas dos filosofías ancestrales contra el movimiento WOKE, que no se basan en cuestiones impermanentes, como lo es la opinión ajena.
Entonces ¿que es la felicidad? – NO, no seré yo quien se atreva a dar alguna definición por encima de pensadores y filosos que sobre pasan los límites de la excelencia, sin embargo, sí que me gustaría invitarte a que cuando pensemos en felicidad mirar desde la falta como propone Gabriel Rolon, no idealizar la felicidad que termina por escaparse de las manos ó bien que la pensemos inalcanzable. En palabras de Freud, el destino de toda ilusión es la desilusión.
Si pensamos la felicidad como algo pasajero, transitorio, breve, pero con todo y eso sublime, suficiente para sentirnos vivos y acariciar el éxtasis del nirvana, aunque sea por unos instantes. Que en ese transitar en la felicidad terminaremos irremediablemente reconociendo que algo falta y eso mismo nos llevará a estar abiertos para la próxima dosis de felicidad.
El deseo
El deseo se manifiesta de diferentes maneras, sin embargo, esa fuerza psíquica forma parte de nuestra humanidad, más allá que definir el deseo, me gustaría platearlo como una vehículo poderoso, sin embargo el rumbo o destino no depende de esta fuerza sino de quienes la “manejan”.
Comencemos por adoptar la definición más estándar para de ahí partir. Se podría decir que el deseo es una inclinación o anhelo hacia algo que se percibe como necesario, valioso o placentero. Dicho en otras palabras; es como un impulso que a su vez se conjunta con una fuerza de atracción como la de un imán que jala hacia el objeto de deseo.
Según Sigmund Freud lo ligan a huellas de satisfacción temprana, mientras que Jacques Lacan plantea que nace de una "falta" estructural en el ser humano y nunca se satisface por completo. En la misma línea de pensamiento de lo que plantea Lacan, está alineado con la postura de Schopenhauer, pues este sostenía que la vida del ser humano era como un péndulo que oscilaba entre el dolor y el aburrimiento, y lo explicaba así:
El dolor surge cuando el deseo no está satisfecho y sentimos la falta de algo ** y cuando conseguimos aquello que se deseo llega inmediatamente el aburrimiento, un cierto tedio que deja una sensación de vacío y esto termina por dejarnos nuevamente en condiciones de dolor.
Detrás de cada deseo se encuentra la Voluntad, una fuerza ciega, irracional e incansable que nos impulsa a existir y a buscar sin un fin verdadero. Como los deseos son inagotables, el corazón humano es un abismo que nunca se puede llenar, esto como ya lo mencionamos anteriormente según lo explica Schopenhauer, nos genera dolor, sin embargo, a la vez y al mismo tiempo nos llena de energía vital para querer seguir viviendo.
Me gustaría proponer lo que Schopenhauer y el budismo proponen como camino de liberación del deseo.
o El arte y la estética: Nos permiten contemplar la belleza sin pensar en la utilidad o el deseo personal, dándonos un respiro temporal del dolor.
o La compasión: Al entender que todos los seres sufren igual, nos unimos al dolor ajeno y debilitamos nuestro propio egoísmo.
o El ascetismo (la renuncia): Es la negación consciente de la voluntad de vivir y de los deseos mundanos para alcanzar la paz interior.
Si bien es cierto que el dolor que va aparejado con el deseo, sería recomendable interiorizar que el deseo es también un tremendo aliado para no confrontarnos con la finitud de la vida, entre la angustia que nos puede producir el saber que vamos a morir, vamos transitando la vida entre deseo y tedio, entre la falta y el aburrimiento, y en ese transitar encontrarnos, y a la vez encontrar, descubrir o construir eso que le llamamos “sentido de vida”.
El amor
Hablar de amor es hablar de todo y de nada a la vez. Cuando hablamos de amor tenemos alguna idea que queremos expresar poniéndole nombre a eso que queremos decir, una madre que siente un tremendo sentimiento afectivo por ese hijo en brazos menciona y dice que lo ama, un sacerdote en su homilía dominical refiere al cuidado de dios y sus designios extraños como una manifestación de amor por nosotros los hombres, una pareja de jóvenes que se conocen y sienten tremenda atracción uno del otro se atreven a decir que se enamoraron a primera vista ¡!!
Como podemos ver todos los casos anteriores creen referirse a lo mismo, sin embargo, me gustaría mencionar las 5 formas que los griegos definían el amor, pues entendían que eran cuestiones diferentes unas de otras, con niveles diferentes de sentimientos y alcances.
Eros: Es el amor romántico, pasional y físico. Representa el deseo sexual y la atracción impulsada por la belleza corporal. Toma su nombre del dios del amor y la fertilidad.
Philia: Es el amor de la amistad profunda, la lealtad y el compañerismo. Se basa en el afecto mutuo y el respeto sin la urgencia de la pasión carnal.
Ágape: Es el amor incondicional, universal y desinteresado. Busca el bienestar del otro o de la humanidad sin esperar nada a cambio. (Amor de dios)
Storgē: Es el afecto familiar, cálido y protector. Describe el lazo natural entre padres e hijos o entre parientes cercanos.
Philautia: Es el amor propio. Los griegos pensaban que era necesario querernos a nosotros mismos de forma sana para poder amar a los demás
Una vez expuestas estas 5 formas del amor, propondría responder a la siguiente pregunta: ¿el amor es una emoción, un sentimiento, un vínculo o una decisión?
Me gustaría comenzar a responderla desde la parte bioquímica, porque al parecer nos sentimos más cómodos reducir un fenómeno como el amor, a cuestiones de intercambio de hormonas y neurotransmisores que interactúan como efecto de sensaciones percibidas por el cuerpo y los sentidos. Sí bien esto efectivamente ocurre en el cerebro, no es que eso sea el amor, eso es el proceso bioquímico que suceden cuando hay alguna manifestación de enamoramiento o de vínculo afectivo.
Dicho lo anterior podemos inferir que si es un proceso que comienza por los sentidos y el cuerpo podemos decir que si tiene un componente emocional o dicho de otra manera si es una emoción también. Ahora bien, que sucede cuando una emoción la dejamos crecer o mantenerse por más tiempo del común, se convierte en un sentimiento, por lo tanto, inferimos también que es un sentimiento.
Por otro lado, el amor funciona como una especie de vínculo afectivo, sin embargo, no podemos darle propiamente este adjetivo. Podemos decir que atreves del amor podemos vincularnos con otros seres humanos y animales
Por último, se ha dicho mucho que el amor es una decisión sobre todo en relaciones conflictivas, donde la emoción cambia o se altera en la interacción de uno con el otro, cuando escribo esto lo digo en relaciones de pareja, donde se comienza con el enamoramiento, que más bien es pasión y de ahí se transita al afecto, ese sentimiento afectivo que crece con la convivencia y los pequeños detalles y expresiones de afecto y reciprocidad. En ese sentido podemos decir que el amor es “el deseo que la persona amada sea feliz, aun si eso significa que no lo sea conmigo. El amor como decisión se refiere entonces a una acción intencionada de consistencia en la permanencia con el otro y hacia el otro, aun cuando haya tiempos de convivencia inconfortables, esto a su vez nos confronta con nosotros mismos y suele repercutir positivamente en cambios que cambios eligiendo hacer en aras de mantener la paz, que resultan en una transformación de nuestro ser a niveles de madurez emocional y espiritual.
César Alemán
13 | Septiembre | 2026
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